“Jóvenes que se Cortan el Cuerpo”, por la Lic. Sabrina Salgado- Psicóloga

Uncategorized — por Lic. Sabrina Salgado el March 19, 2011 a las 16:28

La práctica de realizarse cortes en el cuerpo (generalmente en los brazos) siempre ha existido, pero en la actualidad su frecuencia ha aumentado de manera considerable, especialmente entre los adolescentes.

Todo fenómeno humano debe ser pensado dentro del contexto social en el que se presenta, con lo cual resulta necesario reflexionar acerca de cuales son las características culturales que pueden desencadenarlo y favorecer las condiciones de su aparición y que el mismo se sostenga en el tiempo.

El cortarse el cuerpo es una conducta de riesgo que se presenta en algunos adolescentes que atraviesan una etapa de gran inestabilidad emocional, generalmente en situaciones límite; además es característica en una de las tribus juveniles tan de moda hasta hace algún tiempo: la de los emos.

Las tribus urbanas son jóvenes que se agrupan en espacios predeterminados para excluirse  de su contexto y la vez alcanzar presencia en ellos, portando un nombre como por ejemplo ”emos” se crean un lugar (aunque marginal) en la sociedad. Estos jóvenes se sienten diferentes y excluidos respecto de sus referentes más cercanos: la familia, la escuela, las instituciones. La autoagresión es producto de una sociedad en la que ser diferente es ser inadaptado, quien no quiere o no puede estar a la altura de las exigencias sociales siente que no hay espacio social para él.

Cortarse el cuerpo es un modo de marcar un corte con el sufrimiento, con el dolor de existir, con los conflictos. El corte es una marca de la angustia no tramitada, no puesta en palabras. Es un intento de liberarse del dolor del alma, ante la irrupción de un sufrimiento interno extremo resulta más tolerable el dolor del cuerpo. Pero como ese dolor del alma no termina de inscribirse psíquicamente, no es “atrapado” por el dolor corporal, se cortan una y otra vez. Esa multiplicación interminable de cortes refleja la imposibilidad por estructura de cumplir con la función que el adolescente le supone: apaciguar el dolor de existir.

Los jóvenes desorientados y asustados expresan su angustia asustando a los adultos, buscan una reacción. Los adultos ante estas conductas extremas se paralizan, se sienten impotentes, en lugar de responder con firmeza y contención, cuestión que acrecenta en el joven el sentimiento de vacío y desamparo. Las heridas en el cuerpo son un intento desesperado de dejar testimonio del padecimiento y demandar que alguien interprete su decir sin palabras.

El cortarse el cuerpo es una conducta de riesgo que amerita una consulta inmediata a un psicólogo (y en algunos casos a un psiquiatra) que pueda escuchar el mensaje que el joven intenta trasmitir. De lo contrario, al igual que los cortes otras conductas de riesgo también se multiplican hasta hacerse escuchar, con el peligro que esto significa.